Viajando tras los pasos de Sissi

Palacio de Unterwwitelsbach

Lugares con Historia: tras los pasos de Sissi

Probablemente no hay historia romántica que haya trascendido más los tiempos que la vida de la emperatriz Isabel de Baviera. Una historia rodeada de glamour, de alegrías, pero también de muchas infelicidades, y, sobre todo, plagada de tragedias que marcaron su vida para convertirla en un mito. Sissi pasó a ser de motivo de burla en una sociedad encorsetada y rígida como era la Viena del siglo XIX, a ser admirada por su dulzura, por su cultura, y por qué no, por las continuas desdichas que hubo de superar.

Nuestros primeros pasos nos llevan a Munich. La capital de Baviera la vió nacer en la Nochebuena del año 1837. La afición de su padre, Max de Baviera, a la caza y la monta les hacía pasar largas temporadas en el Palacio de Unterwittelsbach, a unos 300 kms. de Augsburgo, una soberbia mansión rodeada de bosques y agua del que aún se conserva intacto su parte principal, y que está bien cerca de la que fue la sede de toda la familia Wittelbasch. Delante de la iglesia Sühnekirche aún se conserva un monumento en conmemoración a los origenes de aquella familia. Los paseos por los senderos que la rodean, la calidez de sus árboles, los paisajes bucólicos nos recuerdan la triste historia de Sissi.

Era ella una niña muy alegre a la que le encantaba montar a caballo, nadar, pescar y leer. Era un espíritu libre que nació en la época y en la sociedad equivocada. Su belleza no pudo permanecer oculta mucho tiempo, y pronto convinieron su boda con el emperador de Austria Francisco José I.

Aquella chica alegre tenía un destino prefijado, muy lejos de sus verdaderos sueños. En Bad Ischl se produciría el encuentro que le cambiaría la vida para siempre. En la mansión de verano, la familia real austríaca había ido a conocer a la familia Wittelsbach. Se estaba preparando el encuentro entre Francisco José I y Helena de Baviera, hermana mayor de Sissi. Sin embargo, la princesa Elizabeth, Sissi, era tan bella, que no pasó desapercibida a los ojos del emperador. Apenas contaba 15 años ella, y 23 él, pero aquél fue un amor a primera vista; ese clásico amor que tan románticamente se nos ha contado siempre entre príncipes. Ella, bella, culta, joven y alegre; él, alto, rubio y apuesto. Era agosto de 1853 y en aquel palacio de Bad Ischl comenzaría a forjarse una de las historias más bellas y dolorosas que existen.

La villa imperial de Bad Ischl, nuestro segundo destino, situada en el parque Kaiserpark, fue regalada a los novios por la archiduquesa Sofía,  y en poco tiempo, la ciudad se consideró como la capital secreta de la monarquía del Danubio. Sllí furtivamente se encontraban cada vez que podían los dos enamorados, deseosos de apartarse de sus compromisos. Francisco José, lejos del difícil reinado que le había toca vivir con sus continuos enfrentamientos políticos con Hungría, y ella en un lugar apartado e idílico, tal y como correspondía a un corazón romántico como el suyo. Esta villa imperial está abierta al público, convertida en un auténtico museo de aquellos encuentros y de muchas de las actividades del emperador. Aún se conservan sus trofeos de caza, o el dormitorio imperial, o el escritorio donde Francisco José I firmó algunos de los documentos históricos que cambiaron la geografía política del mundo.

Emperatriz Sissi – Bad Ischl

El 22 de abril de 1854, finalmente, Sissi abandonó su querida tierra alemana para correr al encuentro de su amado Francisco José. En Nussdorf, cerca de Viena, fue recibida por el emperador. Apenas dos días después se casaron en la Iglesia Agustina de Viena. Su primera noche, recién casados, la pasaron en el Palacio Schonbrünn, en la capital austríaca, el que se acabaría convirtiendo en su casa, aunque no en su hogar. Aquellos momentos cambiarían el caracter de Sissi que cada vez se volvía más taciturna, alojada y encerrada como se sentía en un palacio y entre una aristocracia que no entendía sus ansias de libertad.

Francisco José vivía esclavizado por sus obligaciones, cada vez más alejado de ella, en unos años que se volvían más y más complicados para un Imperio que se estaba viniendo abajo. Viena estaba arruinada por tener que sustentar tantas guerras, mientras que las reglas sociales, la censura y la incultura asfixiaban a la emperatriz. Sissi apenas tenía tiempo ya para leer, montar a caballo, ir a nadar o comer en el campo. A cambio, tenía que asistir a comidas de gala, a pasar revistas militare y a vivir condenada al protocolo.

Nuestra tercera visita nos conduce al Palacio Schonbrünn, en Viena. Este Palacio fue mandado construir por la emperatriz María Teresa entre los años 1743 y 1749. La que fue levantada como una “sencilla” residencia de verano consta de 1.441 habitaciones. Su interior es un auténtico tesoro que rebosa lujo y esplendor, con frescos, marqueterías, espejos, tapices y mármoles. La Galería Grande, su sala más espectacular, mide 43 m. de longitud y 10 m. de altura y ha sido lugar de reunión de grandes cumbres políticas mundiales. La vida de cada uno de los monarcas que pasaron por ella se refleja en sus habitaciones que están aún impregnadas de un pasado imperial que corta la respiración. Resulta curioso ver el montacargas que se utilizaba para encuentros amorosos furtivos, o captar como la soledad de los cónyuges, Francisco José y Sissi, se reflejaba en el mobiliario y en la disposición de sus habitaciones, separadas uno de la del otro.

Palacio Schonbrünn – Viena

La vida solitaria y la independencia de la emperatriz fue tomada por la Corte como desplantes, y la comenzaron a considerar como insolente y provinciana por sus gustos “chabacanos”. Sumida en la nostalgia, en la soledad y en la tristeza, aquella chica años atrás tan alegre, decidió que había llegado el momento de huir de una vida que no era la suya. Corría el año 1860, cuando Austria literalmente había sido destrozada en Italia, perdiendo Lombardía, cuando la emperatriz Sissi huyó por primera vez de palacio. Lugares como Madeira o Corfú la esperaban…

Y a nosotros también. Seguid leyendo en: “Lugares con Historia“.

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Categorias: Alemania, Austria, Lugares con Historia



Comentarios (2)

  1. maria isabel dice:

    las primeras peliculas de niña fueron sissi donde mi madre me llevaba ,gracias por los hermosos recuerdos que han venido a mi memoria ,lindo articulo

  2. sonia dice:

    me gusta la historia de sissi,quiesiera saber mas ,gracias por aportar tanta informacion.

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