Teatro Bolshoi, magnificencia rusa
La palabra “bolshóy” significa “grande” en ruso. No por nada el magnífico Teatro Bolshoi es el emblema cultural de una de las mayores capitales del mundo; sede de espectáculos de ópera y ballet, donde se representan las obras de los compositores rusos como Glinka o Rimski-Kórsakov, y es la sede de la Compañía de Ballet del Bolshoi, que contó con la actuación de Maia Plisetskaya y Mijaíl Baryshnikov.
Su historia se remonta a marzo de 1776, cuando la emperatriz Catalina II de Rusia otorgó al príncipe Piotr Urúsov el privilegio de administrar «todas las representaciones teatrales en Moscú». Su primera compañía estuvo formada por sólo trece personas y se instaló en una propiedad del conde Vorontsov situada en la calle Zámenka. Cuatro años después, el teatro inauguró su primera sala propia en la calle Petrovka, por lo cual se lo llamó Teatro Petrovski, y donde permaneció durante un cuarto de siglo de memorables actividades líricas.
Hubo de esperar a la recuperación del imperio, tras las guerras napoleónicas, para que se inaugurase la nueva y fastuosa sala del Bolshoi, construida por el arquitecto Osip Beauvais sobre diseño de Andréi Mijailov. Para entonces se había incorporado a la compañía el coreógrafo y bailarín Adam Glushkovski, precursor de las grandes figuras de la danza del siglo XX y el ballet clásico ruso.
Un nuevo incendio en 1853 hizo arder la sala durante una semana, dejando sólo unos calcinados muros y restos de la fachada. Tres años después el teatro había sido ya reconstruido enteramente con el aspecto externo, la lujosa decoración interior y el aforo de 2.300 localidades que ha conservado hasta la actualidad. Aunque en Moscú hay teatros con más capacidad, la solera y grandeza del Bolshoi no se mide por cifras, sino por la riqueza de su historia y su prestigio incomparable.
El Teatro Bolshoi de hoy significa grandeza de tradiciones desarrolladas en la contemporaneidad, significa la escala de individualidades artísticas reunidas en su compañía, significa el repertorio, la vida creativa concentrada, el trabajo duro diario y la continua mejoría de maestría. Referencia obligada para todo visitante de Moscú, el magnífico edificio está custodiado por amplios jardines y a una bellísima fuente con surtidores, y su famosa fachada neoclásica coronada por la escultura de una carroza fascina a todo aquel que pose su mirada en él.
Hace tres años, el gran teatro cerró para ser remodelado totalmente luego de permanecer abierto durante 228 temporadas El deterioro del emblemático teatro ruso llevó a gastar 700 millones de dólares en dejarlo a nuevo, reabriendo sus puertas en marzo del 2008. Mientras tanto, la compañía del Bolshoi actuará en el «segundo escenario» del teatro, abierto en 2002 al lado del edificio principal, y saldrá de gira con más frecuencia. Por lo tanto, no es necesario concurrir al Teatro Bolshoi para ver a los magníficos bailarines de la compañía. Ésta realiza periódicamente giras por Europa y Estados Unidos, de modo que sus admiradores occidentales pueden presenciar su espectáculo único sin necesidad de viajar a Moscú. De todos modos, verlos actuar en su propia casa es un memorable placer que no tiene precio.
Más información
Sitio Web http://www.bolshoi.ru/en/
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