La Plaza de San Marcos en Venecia

Volveré a Venecia, llevándote de la mano.

Entre lágrimas, entre risas

entre lamentos de soledad

entre cantos de esperanza

Volveré a Venecia para pasear nuestro amor.

Un tópico de los sueños

cuando el corazón no tiene dueño

que lo sepa proteger

Volveré a Venecia para esconder nuestros suspiros

entre sus puentes y sus canales

entre sus góndolas y su Plaza

para alcanzar su mar y ponerlo a tus pies

Aquel mes de Mayo, curioso, un veinticuatro

hace un año ya, viendo amanecer

en san Marcos, bajo su bruma matinal

bajo sus estrellas luminosas

Hace un año ya… y pronto volveré

estoy seguro; estoy confiado; estoy ansioso

aquel pequeño guiño de esa fecha mágica

selló el destino del amor

selló el destino en una ciudad…. Venecia.

Plaza de San Marcos Venecia

“El salón más elegante de Europa”… así la definió Napoleón Bonaparte. La Plaza de San Marcos impresiona por su monumentalidad, por su entorno, por su romanticismo, por su Historia… en ella se ha concentrado toda la vida artística y política desde que comenzara, años ha, la República Veneciana. Y en medio de la Plaza, la Basílica de San Marcos y el Palacio Ducal, los mayores orgullos de la ciudad. En sus alrededores, los mejores hoteles, los mejores restaurantes, iglesias imponentes, el mundialmente famoso teatro de La Fenice.

La única piazza de Venecia (pues las demás no alcanzan esa categoría, sino que se las considera “campo”) tiene un suelo característico de piedras de Istria. A un lado de la plaza, dominándola se encuentra la Basílica de San Marcos y el Campanile. A derecha e izquierda se levantan las Procadurías Nueva y Vieja, sede de magistrados y que se caracterizan por sus largas arcadas.

En el centro de la Procaduría Vieja podemos admirar la Torre de los Dos Moros en el que se encuentra un gran reloj astronómico donde se pueden observar las horas, los días y el curso de los planetas y las estrellas. Finalmente en el cuarto lado se encuentra el Museo Correr, en el que se puede admirar entre otros La Pietá de Giovanni Bellini. Este ala (el ala napoleónica), cerró la plaza en su momento y fue mandada construir por Napoleón.

Haciendo una especie de L con la Piazza, está la Piazzetta, donde podremos admirar el impresionante Palacio Ducal y las Columnas de San Marcos y San Teodoro, que marcaban la entrada a Venecia cuando era la República la que dominaba toda las vías marítimas comerciales. Y si bien, son la Basílica, el Palacio y el Campanile los elementos más visitados y reseñables de esta plaza, hay que hacer mención a otros sitios que no hay que dejar de ver:

El café Florian: el favorito de grandes escritores como Lord Byron o Charles Dickens.

El café Quadri donde las tropas austríacas que tomaron Venecia, tomaban su café.

Los jardínes reales, justo entre la Plaza de San Marcos y el Adriático.

La Piazzetta dei Leoncini. Una pequeña plaza situada a la derecha de la Basílica, que se caracteriza por los dos leones que hay en el centro de la misma.

La Librería Sansoviniana, situada en la Piazzetta, en la que destaca su magnífica bóveda con frescos y dorados.

La Torre dell’Orologio

De estilo renacentista, la torre es la conocida como de “los dos moros” y da acceso al barrio de la Mercería. El reloj, en colores azules y dorados muestra, no sólo las horas, sino también las fases lunares y el zodiaco. Durante la Epifanía y la Ascensión las figuras del reloj se asoman para adorar a la Madonna del reloj. Arriba del todo, puntualmente, en cada hora, dos figuras de bronces conocidas como “los moros” tocan la campana.

Las Columnas de San Marcos y San Teodoro

Fueron dos de los tesoros que se trajeron los venecianos de sus viajes a Constantinopla. Lo más famoso entre el populacho es que entre estas columnas, hasta mediados del siglo XVIII, se instalaba un patíbulo donde se ajusticiaban a los culpables. Por eso, aún se considera como de mala suerte pasar entre ellas. San Teodoro fue el patrón de Venecia hasta que en el año 828 se trajeron los restos de San Marcos. En cuanto al león de la otra columna, se cree que es una quimera china a la que se le añadieron las alas para que pareciera un león veneciano.

El Campanile

CampanileEs curioso que la gran mayoría de los turistas suben al Campanile en busca de unas buenas vistas y unas buenas fotografías. Personalmente, creo que más provechoso subir a la cúpula de la Basílica de San Marcos que hacerlo al Campanile. El precio (6 euros), es demasiado alto para las vistas que tiene, tan parecidas a las de la basílica. Para subir hasta el mirador se accede con un ascensor que se instaló en el año 1962.

Una vez arriba, nos encontraremos con la zona en que las cinco campanas repican a cada hora: la marangona, que marcaba el principio y el final de la jornada laboral; la maléfico, que tocaba en las ejecuciones; la nona, que suena a mediodía; la mezza terza, que llamaba al Palacio Ducal a los senadores y la trottiera para llamar al Gran Consejo.

La torre, que databa del año 1173, y que inicialmente se construyó como faro para los navegantes, sirvió también como cárcel. El 14 de Julio de 1902, sorprendentemente, il Campanile se derrumbó de repente… un lema se hizo famosa y aún perdura en el ánimo de los venecianos cuando pretender reconstruir algo: dov’era e com’era (donde estaba y como era)… la nueva torre, una réplica exacta a la anterior, se inauguró el 25 de abril de 1912.

El Palacio Ducal

Si bien en sus inicios fue un castillo del siglo IX, el palacio actual adquirió sus formas en los siglos XIV y XV. El palacio está realizado en mármol rosa de Verona sobre arcadas de piedras de Istria. Son dignos de ver en el Palacio: la Porta della Carta, que fue entrada principal del Palacio, junto a la Basílica; la Escalinata de los Gigantes, de gran belleza ornamental; el balcón de la fachada que da a la piazzetta, y que se añadió en el año 1536, y, por supuesto, entre las obras que se muestran en lo que hoy día es un museo, ya en el interior del Palacio Ducal, “el Paraíso” de Tintoretto, la escultura “la embriaguez de Noé” o “la Coronación de Baco y Ariadna por Venus” del propio Tintoretto.

Justo a la espalda del Palacio Ducal y la Piazzetta de San Marcos se encuentra el famoso “Puente de los Suspiros” por el que pasaban los acusados que se dirigían a ser interrogados. El mejor lugar para ver el puente es desde el puente que está justo enfrente, Il Ponte della Paglia, junto a la arcada principal del Palacio Ducal.

Palacio Ducal y Columnas

Palacio Ducal y Columnas

La Basílica de San Marcos

Refleja todo el poder que un día tuvo la República Veneciana. Es la joya de la ciudad. Su emblema. Su identidad. toda la Basílica es digan de admiración, pero si con algo hay que quedarse, indudablemente, jamás dejaríamos de ver los mosaicos de la fachada, entre los que destaca el de la representación de cómo se sacó el cuerpo de San Marcos de Alejandría: escondido bajo carne de cerdo.

Tampoco hay que dejar de ver los Caballos de San Marcos, aún cuando los que presiden la plaza sean réplicas (los originales se guardan en el museo que hay en la Basílica). Los tetrarcas, en el lateral que da a la Piazzetta y que parecen representar a Diocleciano, Maximiliano, Valerio y Constancio, nombrados por el imperio romano para gobernar Venecia. Y, por supuesto, los relieves que hay sobre el pórtico de entrada a la Basílica.

Caballos en el frontal de la Basílica de San Marcos

Caballos en el frontal de la Basílica de San Marcos

Horarios

Campanile: de octubre a Semana Santa: de 9,00 a 15,45, diariamente. El resto del año de 9,00 a 19,00 h.

Museo Correr: de noviembre a marzo de 9,00 a 17,00 h. Resto del año, de 9,00 a 19,00 h.

Basílica: de abril a septiembre de 9,30 a 17,00 h. (domingos de 14,00 a 16,00 h.). Resto del año, de 10,00 a 16,00 h. y domingos de 14,00 a 16,00 h.

Palacio Ducal: de abril a octubre de 9,00 a 19,00 h. resto del año hasta las 17,00 h.

Recomendaciones

Siempre me ha encantado ver amanecer o atardecer en sitios especiales. Y hacerlo en la Plaza de San Marcos lo es. Ver las primeras luces del día en la Plaza es algo para recordar. Pero es aún más grande la sensación de libertad que transmite no escuchar ni un ruido a esa hora; saberse libre de turistas; tener, como tuve yo, toda la plaza de San Marcos entera para mí. Las fotos que sacaréis (sobre todo al amanecer) serán para enmarcar.

Como dije, a mí, el subir al Campanile no me dijo nada, por la sencilla razón de que las fotos que obtuve desde allí arriba, ya las había sacado similares desde al lado de los caballos de la Basílica.

En la basílica tendréis que guardar largas colas, así que echadle paciencia. Tened presente además que, dentro, podréis acceder al Museo, al Tesoro y a la pala d’Oro, pero todo requiere entradas independientes.

Resulta curioso ver también el atardecer en la plaza, cómo sube la marea y empieza a salir por sus alcantarillas el mar, y como el nivel del Adriático empieza a subir por las escaleras de la zona de atraque de góndolas. Llegado un momento veréis que de la Basílica se llegan incluso a cubrir las escalinatas por las que se accede a su interior. Incluso, en determinadas épocas, sube tanto la marea, que han de colocarse pasarelas para los turistas.

Alojamiento en Venecia

Encantadora ciudad para visitar pero no para alojarse. Si bien sus hoteles no pueden presumir de ofrecer un servicio moderno, sí nos aportarán ese grano de más de clasicismo de época que tan bien acompaña a Venecia. Podréis alojaros en palacios, si vuestro bolsillo os lo permite, pero si no es así, siempre podréis buscar otros alojamientos menos lujosos, más baratos cuanto más alejados de la Plaza de San Marcos.

Si queréis buscar el vuestro y reservar, podréis hacerlo aquí… Hoteles en Venecia

Más información

Si queréis leer sobre la ciudad, con mapas, fotos, o vídeos, entrad en: Guía de Viaje de Venecia.

Si os apetece leer mi experiencia personal en esta ciudad… Turismo por Venecia

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Categorias: Italia, Viajar por Europa



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Comentarios (1)

  1. Merfas dice:

    No sigas por Venecia que son demasiados recuerdos, jejejeje. Que maravilla de ciudad. Te he contado que vi un entierro en una góndola? Pues lo ví, jejeje, impresionante algunas cosas que pasan en esa ciudad.

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